El primer documento escrito en qué aparece el nombre de
“Cap de la pera” (Capdepera) como tal es en el Libro de
los Feyts, concretamente la crónica que hace referencia
a la rendición de los árabes de Menorca a la Cabeza de
la Pera.
En el año 1300 el rey Jaume II ordena la fundación de la
villa de Capdepera, territorio que tenía una enorme
importancia estratégica. La fundación se inició con la
construcción de una iglesia y se intentó conseguir que
los habitantes establecidos dispersos emprendieran la
construcción del pueblo y la muralla que le debía
proteger. Finalmente, esta muralla se acabó de construir
en el año 1387 pero los habitantes de Capdepera sólo se
trasladaban al interior de las murallas en caso de
peligro. De hecho, el pueblo era el encargado de
defender el castillo en caso de ataque. Durante la época
borbónica se encomendó la defensa del territorio a una
tropa de Dragones (soldados profesionales) y es entonces
cuando se construye la Casa del Gobernador, en medio del
Castillo. A partir de aquel momento la población que
todavía permanecía en el interior del castillo se empezó
a establecer al arrabal. Durante aquella época se llevó
a término la expulsión de los jesuitas. En 1789, en el
interior de las murallas había 25 casas, la Casa del
Gobernador y el cuartel de la tropa de Dragones. En el
siglo XIX Capdepera se constituyó como municipio
independiente, pero durante la primera mitad de este
siglo se fue constituyendo y aboliendo el consistorio
gabellí en función del gobierno de Madrid. El 1837 la
Diputación Provincial de Baleares ordenó a los
Ayuntamientos de Son Servera, Artà y Capdepera la
división de términos y separación del catastro, censos,
libros y expedientes. Finalmente, en 1858 se hizo la
segregación definitiva. En 1862 el castillo se vendió en
subasta pública y fue adquirido por Felip Gili y Josep
Quint Zaforteza. Pese a la nueva propiedad, con el
tiempo el castillo fue abandonado y sólo la habitaban
los más pobres del pueblo o los recién llegados. |